Materializando un sueño

Materializando un sueño

junio 11, 2015
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Materializar un sueño no es tarea fácil. Mucha dedicación, personas incrédulas diciendo que no era posible, incluso mis propias creencias y miedo al qué dirán los demás. Aun así, aquí estoy, escribiendo el primer post de mi página web. Un espacio totalmente mío (profesional y personal), donde reflejo cómo soy y cómo realizo el trabajo que me apasiona cada día.

Para llegar aquí se han producido muchas situaciones y como suelo decir las casualidades no existen. Quizás la palanca de todo fue mi primer jefe, que recién terminada mi titulación de Pedagogía, el primer día de trabajo me envió a casa para que me leyera el libro “La cultura Ético Emprendedora” y volviese cuando lo hubiese leído y asimilado. Ese nivel de flexibilidad, de confianza en mi persona, de querer fomentar mi autonomía, los valores en mi trabajo es un regalo que aún conservo. Hace ya 12 años de eso (por favor, como vuela el tiempo) y tomo conciencia de que en mi trayectoria profesional siempre ha habido dos pilares básicos: la importancia de las personas y la necesidad de ir aprendiendo cada día algo nuevo para realizar mejor mi trabajo y contribuir con mi granito de arena a la mejora de mi entorno.

Como formadora y orientadora sociolaboral ayudo a personas a mejorar sus competencias profesionales y su empleabilidad, utilizando como pilar el Learn By Doing. Y ahora que desarrollo mi profesión con emprendedores y PYMES, utilizo herramientas de Coaching Empresarial y Ejecutivo para que mis clientes logren aquello que se proponen. ¿Cómo lo hago? Lo fundamental es la confianza y el establecer un espacio donde las personas se aventuren a salir de su zona de confort para realizar acciones nuevas, para crear escenarios nuevos, en definitiva para innovar.

Claro que realizar acciones nuevas y originales da mucho miedo. Hacer algo genuino, personal, algo que sale de nosotros mismos pone al descubierto una parcela que manteníamos oculta, a salvo de posibles críticas de los demás. Para innovar hay que arriesgarse, no hay otra. Hay que tomar decisiones valientes y asumir que algo puede salir de manera inesperada (¿alguien dijo fracaso? Yo no).

La crisis económica ha traído situaciones dramáticas donde empresas y personas con nombre y apellidos han perdido todo lo que tenían. Tras ese panorama de desolación no hay más remedio que resurgir, que innovar, que aprender a construir un espacio nuevo. Es el momento de tomar conciencia y crear (sí, crearla) la realidad que queremos, tanto social como empresarial.

Quiero trabajar ayudando a emprendedores y PYMES a aceptar el cambio de época que nos ha tocado vivir, un escenario donde las empresas nacen, se desarrollan y mueren en un corto periodo de tiempo. Donde la colaboración entre distintas empresas y personas se hace fundamental, necesaria y productiva. Para ello es fundamental utilizar metodologías como el Desing Thinking que ayudan a entender y dar solución a las necesidades reales de los clientes. La competitividad feroz de la globalización demanda de las empresas mayor productividad y rapidez, no trabajar por horas sino por objetivos; utilizar el feedback para mejorar resultados con clientes y con los propios empleados; crear espacios flexibles que fomenten la creatividad y la resolución de problemas y conflictos utilizando la empatía.

Un nuevo escenario laboral es posible. Cuento con colaboradores que disfrutan de su trabajo, un horario flexible (aunque a veces exahusto) que yo misma me planifico, selecciono proyectos en función de mis valores y de lo que me aportan no sólo por el valor económico que tienen y por si fuera poco me divierto muchísimo con mi trabajo. Este es mi comienzo ¿te apetece acompañarme?